PROYECTO

© P. De Juana

© P. De Juana

‘A Huertas con La Vida’ corresponde a tres años de dedicación, tiempo dividido en fases: una primera denominada ‘Fase de formación y autoconsumo’, la fase dos como ‘Vivero de empresa’, y una tercera fase denominada ‘de Lanzamiento’.

 

AÑO I.

El plan arranca con la fase I en el segundo semestre del año, es decir, en el mes de Junio/Julio, a mitad del calendario agrícola, momento en el que se prepara el terreno para el cultivo de invierno (meses de diciembre, enero y febrero).

 

La extensión de parcela para esta primera fase corresponde a una superficie de dos hectáreas y media, divididas en una amplia parcela formativa y veinte parcelas de 90m2 destinadas al autoconsumo de los participantes, durante el tiempo que dure la fase formativa. La parcela destinada al 'autoconsumo' se cree con tamaño suficiente para –con una correcta explotación- abastecer a los integrantes de una familia de 4 miembros.

 

Por otro lado, a la función pedagógica de la parcela formativa, hemos de subrayar la importancia de ésta, en su manejo paralelo de cara a la investigación, patrón en la formación, centro demostrativo para las visitas concertadas, y tierra de cultivo a los productos que surtirán la obra social y cuyos excedentes serán reinvertidos en el propio proyecto.

 

El módulo teórico que también se incluye, irá enmarcado especialmente durante los meses de invierno, además de la actividad de talleres, visitas y labores de acondicionamiento en terreno.

 

A la primera fase del proyecto corresponde también la capacitación en emprendimiento y economía social, elementos que canalizarán las sucesivas fases. Se trata de reforzar la autonomía, visibilizar espacios alternativos de desarrollo y acompañar en lo referido al fortalecimiento de nuevos agentes activos.

 

AÑO II

 

El segundo año inicia de nuevo en el mes de julio con: un nuevo grupo de participantes a formación y, la promoción de los incipientes productores hacia una segunda fase de proyecto.

 

La Fase II se caracteriza por la ampliación de la capacidad productiva (incremento a 2.500m2/ persona, perfeccionamiento en las prácticas, etc.), el inicio a la comercialización y la obtención propia de rentabilidad. Pasamos a explotar como proto-empresa dos hectáreas de terreno.

 

En todo momento se es consciente de que la explotación de todos los participantes de una extensión de terreno como esta no puede generar recursos suficientes para alcanzar un nivel de vida medio, pero todavía en esta fase de proyecto, el objetivo es más social que económico. Cierto es, que el trabajador habrá de complementar la actividad con otro tipo de ingresos, intentando que no tengan la necesidad de demandar ayudas sociales al lograr sobrevivir de su trabajo. El cambio es cualitativo y muy importante, dignificando a la persona. El proyecto proveerá de asesoramiento técnico (tanto en producción como en gestión del trabajo cooperativo), definición de redes de comercialización y gestión de pedidos, e introducción en nuevos escenarios de progreso.

 

AÑO III.

 

Periodo para el fortalecimiento. Se ve necesario detener el proceso un año (sin autodeterminación, ni incursión de nuevos participantes) con la intención de hacer una eficiente incursión al mercado laboral. Para ello es condición sine qua non:

• El estudio del suelo local a disposición de los protoemprendedores (confeccionar Banco de tierras)

• Estructurar un modelo de empresa que encaje con la actualidad y los participantes.

• Fortalecer el mercado local ecológico, aún incipiente.

 

AÑO IV. 2017

 

Como en años anteriores el curso iniciará con una nueva incursión de participantes a la fase uno (efectuando una leve modificación en el formato 'Escuela'), y la promoción de los productores veteranos al último ciclo.

 

Este año comienza la Fase III, enfocada a la autonomía empresarial y la formalización de una agrupación de productores (Agrupación de Interés Económico)

Alcanzar el nivel marca un antes y un después, los participantes se emancipan del proyecto en pro de la cimentación de una empresa propia.

 

El trámite no lo realizarán solos, sino que el proyecto gestionará tareas administrativas, así como examinará ayudas destinadas a agricultores, emprendedores, autónomos, etc. Tareas de asesoría, en definitiva. El Banco de Tierras Municipal (habiendo incursionado en la Red Terrae) convendrá el terreno donde iniciar la nueva andadura productiva y Cáritas continuará con el tutoraje técnico a la producción, así como de la gestión empresarial en la medida en que sea preciso. Esta fase, además, no permanecerá exenta del trabajo en REAS, retroalimentando así el ciclo económico social, pero sí obviamente iniciará su propia andadura comercial.

 

Las tareas cometidas en esta fase se realizarán con cierta distancia, significando una energía tenue que desemboque en su EMANCIPACIÓN.

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